La eliminación del binominal [Diego Villalobos]

Luego del acuerdo firmado entre el Gobierno de la “Nueva Mayoría”, ex Concertación y congresistas de Amplitud, al parecer el sistema electoral binominal tiene sus días contados, y enhorabuena, pues sin duda su eliminación constituye un avance para dejar atrás lógicas propias de la transición. Si bien su reemplazo por un sistema proporcional moderado o corregido es un hito importante, no deja de llamar la atención el proyecto de ley que se quiere aprobar. En primer lugar, se aumenta el número de congresistas de ambas ramas del Congreso (150 diputados y 50 senadores), sino que además se contempla la fusión de los distritos y circunscripciones, de tal forma de crear 28 megadistritos que elegirán entre 2 y 7 diputados y circunscripciones que incluso pueden llegar a 7 senadores (metropolitana). Esto trae consecuencias en la competencia política; el hecho de que existan distritos muy grandes va en directo perjuicio de los sectores más rurales con baja población, respecto de los cuales no será necesario hacer campaña ni hacerse presente allí. Además, implica un mayor gasto de parte de los candidatos, que deberán desembolsar más recursos para poder recorrer todo el distrito en campaña. Esto significa en la práctica mayores aportes de sus patrocinadores, ergo, mayor dependencia a la hora de las votaciones. Finalmente se produciría una competencia en desventaja para los nuevos referentes políticos y las candidaturas independientes, que no tienen acceso a los mismos recursos que una candidatura tradicional. Adicionalmente, un candidato electo deberá desembolsar más recursos a la hora de ejercer su cargo que lo que se realiza actualmente, pues su labor ahora se circunscribirá a una población considerablemente mayor. Por lo anterior, cabe preguntarse si este nuevo sistema será bueno para perfeccionar nuestra